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Tratado de libre comercio: cuándo conviene aplicarlo y cuándo no

Escrito por Diego Sahagun | 28-ene-2026 18:41:23

México tiene hoy una red de 14 tratados de libre comercio con 52 países, lo que lo posiciona entre los países más abiertos al comercio internacional. Sin embargo, eso no significa que todo lo que importes desde esos países llegue con arancel cero. 

Y es que un “tratado de libre comercio”, no es sinónimo de pagar menos impuestos. Pero, definitivamente, son una herramienta poderosísima para hacer más competitivas tus importaciones, pero no son magia ni aplican solos. De hecho, necesitas:

  • Clasificar bien tu producto (fracción arancelaria).
  • Confirmar que el TLC sí aplica para esa fracción.
  • Cumplir las reglas de origen.
  • Tener la prueba de origen correcta (certificado o certificación de origen).
  • Comparar si, en números reales, te conviene usar el tratado.

Por ello, en este artículo vamos a aterrizar el concepto de tratado de libre comercio de forma práctica para importadores en México y, sobre todo, a responder la pregunta clave: ¿Cuándo sí conviene aplicar un TLC y cuándo es mejor no usarlo?

Introducción estratégica: el tratado de libre comercio no es magia

Para empezar, un tratado de libre comercio es un acuerdo entre países para reducir o eliminar barreras al comercio; principalmente aranceles (impuesto general de importación) y, en algunos casos, ciertos derechos o cuotas específicas. Es decir, su propósito real es:

  • Facilitar el intercambio de bienes y servicios.
  • Dar certeza jurídica a los negocios.
  • Hacer más competitivos a los países dentro del bloque.

Ahora bien, lo más importante para ti como importador es entender que:

  • Los beneficios no son automáticos.
  • La aduana no aplica el TLC por defecto.
  • Un TLC puede ayudarte a pagar menos… pero en algunos casos puede resultar más caro o más arriesgado.

El error más común al usar un tratado de libre comercio

Cuando pensamos en un TLC, regularmente se nos viene a la cabeza que si el país tiene TLC con México, se pagan menos impuestos sí o sí.

Sin embargo, en la realidad aduanera:

  • La autoridad cobra el arancel general salvo que tú solicites el trato preferencial.
  • Para solicitarlo, debes declarar el TLC, usar el identificador correspondiente y comprobar el origen con la documentación correcta.
  • Si no lo pides o no lo soportas, te aplican la tasa normal de la TIGIE, como si no existiera ningún tratado.

Por eso, el uso de un TLC es una decisión estratégica, no una obligación. Por ejemplo, a veces:

  • Sí te conviene: baja fuerte el IGI y te hace competitivo.
  • No te conviene: la tasa preferencial es peor, o implica una carga administrativa demasiado alta vs. el beneficio real.

No todo producto califica aunque exista un tratado de libre comercio

Por otro lado, que México tenga un TLC con cierto país no significa que todo lo que venga de ese país entre con 0% de arancel. Ni tampoco que cualquier producto automáticamente reciba trato preferencial.

En efecto, la red de 14 TLC y 52 países se aplica producto por producto y fracción por fracción.

La fracción arancelaria como primer filtro del TLC

El primer filtro siempre es la fracción arancelaria.

  • Ahí está la tasa general de IGI.
  • Ahí se indica si la fracción tiene o no preferencias en cada tratado.
  • Ahí se identifican excepciones, cuotas, reglas especiales, etc.

Si la fracción que usas no aparece como beneficiaria en el anexo del tratado, no hay preferencia, aunque el país tenga TLC con México.

Por eso, clasificar mal tu mercancía no solo afecta impuestos, también puede hacerte creer que sí hay un beneficio cuando en realidad no.

Reglas de origen: el verdadero requisito del tratado de libre comercio

Algo muy importante que debes recordar siempre al importar es que aunque tu fracción aparezca en el anexo del TLC, todavía falta el filtro más importante: el origen.

Las reglas de origen definen cuándo un producto se considera “originario” de un país del tratado. No basta con que salga de ese país; tiene que cumplir criterios de producción o contenido regional.

En muchos tratados firmados por México se maneja como referencia un contenido regional cercano al 60% (o 50% bajo ciertos métodos de cálculo), pero cada TLC y cada producto puede tener reglas específicas.

¿Qué se considera origen para efectos de un TLC?

De forma simplificada:

  • El producto se fabrica o se obtiene en el país socio (por ejemplo, Estados Unidos, Colombia, Japón, etc.).
  • Cumple una de estas condiciones típicas:
    • Tiene un porcentaje mínimo de contenido regional (por ejemplo, ~60% de insumos de la región).
    • Sufre una transformación suficiente, definida en la regla de origen específica (cambio de fracción arancelaria, procesos determinados, etc.).

Ejemplo práctico de error común de origen

Vamos a imaginar que compras un producto fabricado en China, pero tu proveedor lo envía desde Tailandia, país que sí tiene TLC con México; es decir, en el BL aparece Tailandia como país de embarque.

Aquí puedes caer en el error de creer que por salir de Tailandia ya puede entrar con trato preferencial por el TLC.

Pero la realidad es que el origen sigue siendo China, porque ahí se fabricó el producto y no hubo una transformación suficiente en Tailandia. Es decir, intentar usar el TLC en ese caso es incorrecto y riesgoso.

Documentación necesaria para aplicar un tratado de libre comercio

Ahora bien, una vez que confirmas que tu fracción está en el anexo del TLC, y que el producto cumple las reglas de origen, toca revisar la prueba de origen.

Certificación de origen en el T-MEC

En el T-MEC (USMCA) ya no existe un formato rígido de certificado como el del antiguo TLCAN. Hoy se maneja una certificación de origen en formato libre, siempre y cuando contenga ciertos datos mínimos.

Lo relevante para ti:

  • Puede ser emitida por el exportador, el productor o incluso el importador, siempre que pueda respaldar el origen con información suficiente.

En la práctica, muchas empresas prefieren que la emita el exportador o el productor, para reducir riesgos en caso de auditoría.

Certificados de origen en otros tratados

En otros TLC, todavía se usan certificados de origen oficiales, por ejemplo:

  • Formatos predeterminados que deben llenarse y firmarse por el exportador.
  • En algunos casos, certificados que requieren validación de una autoridad gubernamental o cámara de comercio en el país de origen.

En definitiva, no basta con que la factura diga “producto originario de…”. Necesitas la prueba de origen correcta según el tratado.

Qué impuestos reduce un tratado de libre comercio y cuáles no

Si aún tienes dudas de qué impuestos un TLC te ayuda a “bajar”, aquí tienes la respuesta:

En términos generales, el beneficio directo del tratado se refleja en el Impuesto General de Importación (IGI): la tasa baja o llega a 0% si el producto es originario y está negociado así en el TLC.

Sin embargo, incluso aplicando un TLC:

  • Sí sigues pagando IVA a la importación (aunque el monto baja cuando el IGI preferencial es menor, porque el IGI forma parte de la base).
  • Sí hay DTA (Derecho de Trámite Aduanero). Lo que cambia es que:
    • En algunos TLC, el DTA puede exentarse.
    • En otros, se paga una cuota fija en lugar del cálculo ad-valorem.
  • Sí pagas prevalidación y otros servicios (maniobras, almacenaje, honorarios, etc.).

Es decir, el TLC no elimina todos los costos, pero sí puede hacer una diferencia importante en el IGI y, por arrastre, en el IVA.

Riesgos, errores y consecuencias de usar mal un tratado de libre comercio

Con todo lo mencionado, ya seguro tienes más claro de qué puedes aprovechar y qué no de un TLC; sin embargo, hay aspectos claves que debes evitar como declarar un origen que no se puede demostrar, por ejemplo:

  • Usar un TLC solo porque el proveedor te lo sugirió, sin revisar fracción y reglas de origen.
  • Reetiquetar mercancía de un país sin TLC (por ejemplo, China) como si viniera de un país con tratado.
  • Presentar certificados de origen incompletos, incorrectos o derechamente falsos.

Consecuencias posibles:

  • Multas importantes por omisión de contribuciones.
  • PAMA (embargo precautorio de mercancías).
  • Revisión profunda de tus operaciones y antecedentes.
  • Cancelación o limitación de beneficios para futuras operaciones.

En resumen, jugar con el origen no es “maquillar papeles”, es un riesgo legal serio.

Caso práctico: cuando un tratado de libre comercio no conviene

Vamos a pensar en el caso de que quieras traer café de Colombia para tu cafetería o distribuidora, que usamos mucho en consultoría:

  • Producto: café de Colombia.
  • Arancel general (sin TLC): 45% de IGI.
  • Arancel preferencial con el TLC México–Colombia: 65% de IGI, con una desgravación gradual hasta llegar a 0% en 2027–2028.

En el momento de la operación, la tasa del TLC era más alta que la tasa general. El importador tenía dos opciones:

  1. Aplicar el TLC y pagar 65%.
  2. Ignorar el TLC y pagar el arancel general de 45%.

En este caso, decidió no aplicar el tratado y usar la tasa general, porque era más baja.

Es decir, no usar un TLC también es una estrategia válida cuando la tasa preferencial es peor que la general.

Además, aplicar el tratado en ese momento habría implicado:

  • Trámite y control adicional de certificados de origen.
  • Mayor complejidad administrativa para un resultado más caro.

Conclusión: usar un tratado de libre comercio con estrategia

En definitiva, los tratados de libre comercio son una herramienta poderosa para reducir costos y hacer más competitivas tus importaciones, pero solo funcionan a tu favor cuando:

  1. Clasificas bien tu mercancía (fracción arancelaria).
  2. Verificas que la fracción tenga beneficio en el TLC.
  3. Compruebas el origen conforme a las reglas del tratado.
  4. Cuentas con la prueba de origen correcta (certificado o certificación).
  5. Comparas números: tasa general vs. tasa preferencial, costos administrativos y riesgos.

Aplicar un TLC sin análisis puede generar sobrecostos, multas o problemas legales; usarlo con estrategia puede convertirse en una ventaja competitiva real frente a tus competidores.

En Aduaeasy podemos ayudarte a revisar si te conviene o no aplicar un tratado de libre comercio en cada operación, validando fracción arancelaria, reglas de origen y cálculos de impuestos, para que tomes decisiones informadas y seguras en tus importaciones.

¡Contáctanos y déjanos simplificar tus importaciones!